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Dudas y más dudas

Habéis quedado con un fotógrafo profesional para haceros una sesión de fotos de pareja. Es un regalazo que seguro vais a disfrutar viendo el resultado en unos pocos días. 

Antes de un reportaje de este tipo, todos nos hacemos las mismas preguntas: ¿Qué me pongo? ¿Como me maquillo? ¿Qué hago para salir bien en las fotos? etc…

“7 Tips para el éxito en una sesión de fotos de pareja”, es una pequeña aportación para que tengáis un poquito más claro lo que tiene importancia y lo que no, en un reportaje de fotos.

Conoce a tu fotógrafo:

fotografos de bodas en madrid

En una sesión de fotos de pareja, es más que deseable un ambiente de intimidad, aún en plena calle rodeados de gente. Nadie dijo que fuese fácil, pero si el fotógrafo os ha transmitido la suficiente confianza, todo fluye de forma más natural.

Es importante entonces, que previo a la sesión de fotos, haya habido una presentación y en este ambiente os haga saber de su forma de trabajar y cómo va a guiaros. El resultado final dependerá de muchos factores, pero el hecho de que os sintáis cómodos y relajados será un factor clave de cara al éxito del reportaje de pareja.

Por tanto, mi recomendación es, que siempre que sea posible, exista una entrevista con anterioridad a la sesión fotográfica, en la que ambas partes tengan la oportunidad de conocerse.

Llévate lo justo:

En aras de la previsión, pensamos en todos aquellos elementos que nos puedan venir bien en un momento dado. Incluso que nos puedan sacar de un apuro de una situación inesperada. Veamos: La chaqueta, algo de maquillaje, paquete de clínex, cortaúñas, toallitas húmedas, gafas de sol, el paraguas por si llueve… ¡stop, stop, stop!! ¡Y todo eso metido en un bolso tipo saco, que nunca vas a querer que se vea en las fotos!! ¿Y ahora donde dejo el bolso? ¿En ese rincón que no lo ve nadie? ¿A esa señora con cara de buena persona que no parece que vaya a salir corriendo? ¡No!! ¡Ya lo tengo!! ¡Al fotógrafo!!

En definitiva, lo mejor es que incluida la ropa que vayas a utilizar, os llevéis lo justo y nada más, o un amigo que os lleve lo imprescindible.

Lo agradeceréis vosotros, que estaréis ligeros de cargas y el fotógrafo tendrá menos elementos con los que lidiar innecesariamente.

Usa maquillaje mate.

Todos hemos visto alguna vez, cuando miramos esas fotos que nos hicimos aquel día, los indeseados brillos causados en la mayor parte de los casos por algún exceso de sudoración. Aunque menos llamativos, los brillos derivados de un maquillaje inadecuado, pueden llegar a eclipsar los resultados de una sesión de fotos.

Si puedes escoger, inclina tu balanza hacia un maquillaje de acabado mate, ya que cumplirá las mismas funciones que otro de acabado brillo pero evitarás reflejos inoportunos que dificulten las posibilidades de hacer fotografías con distintos ángulos de incidencia de la luz.

No pienses que te estás haciendo una sesión fotográfica:

Cierra los ojos y recuerda todas esas fotografías que tienes de tu familia y amigos. ¿En cuantas de ellas alguien está mirando directamente a la cámara?

El fotógrafo es un mero testigo de una situación determinada; nunca el protagonista.

Un buen profesional de la fotografía creará un ambiente, en el que os sintáis cómodos, aprovechando de la forma más adecuada los elementos y las circunstancias existentes en ese momento.

Aunque esto puede cambiar mucho dependiendo del fotógrafo, en principio el sólo hecho de estar pendiente de que te van a fotografiar, ya condiciona nuestra actitud, y la cámara será implacable; no se le escapa nada!!

Prueba a no mirar a ese ojito tan goloso que es el objetivo. El fotógrafo sabrá llevaros a los sitios que decida para realizar las tomas. Por tanto no tenéis más que dejaros llevar y él hará su trabajo. En este ambiente, vosotros pondréis “la guinda” si conseguís aportar ese punto de intimidad que el fotógrafo debe facilitaros y que dará auténtica magia a la imagen.

Mejor sentir que hablar:

Hablar de cosas de la rutina diaria que puedan preocuparos, no es nada aconsejable.

Imagina la cara que pondréis si os planteáis cuestiones como estas:

¿Hemos pagado el seguro del coche?

¿Van a venir tus padres a comer?

¿Has a pagado la luz del baño?

Puede parecer una tontería pero cuando no sabes qué hacer, la mente se vuelve muy revoltosa.

La fotografía detiene el tiempo en una imagen y hay cuestiones que provocan reacciones que no te gustará ver reflejadas en una fotografía. Por el contrario piensa en tu reacción y la de tu pareja, ante expresiones como:

¡Qué guap@ estás!

¡Qué bien hueles!

Eso que te has puesto te sienta de maravilla!

Eres un ángel!

Verdad que ahora te imaginas un gesto muy diferente, que sí te gustaría ver en tu foto final?

Da rienda suelta a tus emociones:

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A menudo cuando nos hacen una foto, solemos pensar en la expresión que tiene en ese momento nuestro cuerpo (donde poner nuestras manos, cruzar las piernas, girar la cabeza)… y en especial nuestra cara. Empezamos muy temprano cuando desde niños, sufrimos el absurdo control de los adultos con las consabidas expresiones como:

“pero ríete!”, o todo lo contrario, “no te rías que se te ven los dientes!”. Personalmente, siento cierta pena, al ver estos desafortunados intentos por reprimir o alterar los impulsos naturales, de manifestar un sentimiento, ya sea de alegría o de emoción en cualquiera de sus variantes.

En definitiva, mi consejo y mi apoyo, van en la dirección de que seas tu mism@ en cada momento, que además de ser lo más fácil, será sin duda lo más natural y auténtico de ti.

Mirar con amor

Puede parecer un concepto un tanto abstracto, pero muchas veces una mirada lo dice todo en una fotografía. Los ojos siempre han sido un elemento clave en la comunicación. Con una mirada podemos transmitir un reto, desconfianza, agresividad, sumisión, compasión, ternura…

Incluso unos ojos cerrados evocan una mirada hacia el exterior a través de nuestro propio interior, o sencillamente un recogimiento o la confianza plena hacia alguien.

Con los ojos abiertos, cerrados o simplemente ausentes, de cualquier manera una mirada llena de amor siempre será el reflejo de algo bello.

Y hasta aquí unos pocos consejos para que una sesión de fotos sea menos tensa (una de las razones que echan a perder un reportaje) y más divertida.

El resto dependerá del fotógrafo, que debe saber trataros y guiaros para que sintáis la confianza necesaria para que os sintáis agusto con su presencia.

Hasta otra!!

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